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miércoles, 16 de enero de 2013

El "canalla"

Mediante un tweet Uribe califico al presidente Juan Manuel Santos como un "canalla"  


Un nuevo desencuentro ha tenido lugar entre el presidente Juan Manuel Santos y su antiguo socio y aspirante a dictador, el ex presidente Álvaro Uribe.

El primero en propinar un golpe fue Juan Manuel Santos en entrevista para Hora 20 de Caracol Radio en el que reveló un encuentro con el general retirado Óscar Naranjo.  Según la versión del mandatario Colombiano, Naranjo le comentó al entonces Ministro de Defensa que el general Mauricio Santoyo tenía la recomendación del ex presidente Uribe y que este último quería que Santoyo ocupara el cargo de Director de la Policía Nacional o del Gaula.

Cabe recordar que el general Santoyo es el primer general Colombiano extraditado a los Estados Unidos por su colaboración con grupos narcotraficantes. 

Según la versión del presidente Santos, tanto él como Naranjo, se mostraron en desacuerdo ante el apoyo de Uribe a pesar de que todo indica que nunca manifestaron su descontento de puertas para afuera.

El golpe certero de Santos, que logró varios titulares en la prensa Colombiana, estuvo muy bien calculado.  Cuando se le cuestionó por los constantes ataques de su predecesor en la red social Twitter, Santos mostró una aparente indiferencia afirmando que no le prestaba atención a estos señalamientos, salvo cuando se trataba de acusaciones muy graves, solo para más tarde contar una "inocente" anécdota en la que relaciona nuevamente a Uribe con el cuestionado general Santoyo.  

Esta nueva bofetada por parte de Santos resulta oportunista y tiene razón el ex presidente Uribe al cuestionar por qué Santos guardó silencio si en realidad tenía alguna objeción contra un posible nombramiento de Santoyo.

Pero su molestia no quedó allí.  Abandonando cualquier pose de estadista, Uribe calificó vía Twitter de canalla a Santos por sus declaraciones.  Horas más tarde, con un tono menos emocional, negaría el encuentro entre Naranjo y Santos; y que estos hubieran estado inconformes con Santoyo.

Según Uribe, Santos pasó de ser "el elegido" para cuidar lo que él llamaba en su lenguaje campechano sus "tres huevitos" a ser "el canalla".

Como en otras ocasiones, el ex presidente sin poder recurre al insulto y la descalificación personal como defensa, ya que en el manual político del uribismo, no se debe responder a los señalamientos directamente.  Por el contrario, la mejor arma es minar la credibilidad del opositor evitando responder.  En otras palabras, anular al otro como opositor válido. 

Pero retomemos el nuevo mote con el que Uribe se dirige a su ex ministro estrella.  De acuerdo con la Real Academia, esta sería la acepción de la palabra canalla:

canalla.
(Del it. canaglia).
1. f. coloq. Gente baja, ruin.
2. f. ant. perrería (‖ muchedumbre de perros).
3. com. coloq. Persona despreciable y de malos procederes.      

Obviamente, el expresidente se refiere a la tercera acepción cuando se refiere al actual presidente.  Sin embargo, con su facilidad para el insulto, que algunos confunden con franqueza, se olvida que el calificativo de canalla puede devolverse en su contra. 

Sin entrar a ahondar los resultados de la gestión de Uribe (que este bloguero en todo caso considera es opacada ante la falta de ética y sus desafueros), la actitud de "rufián de vereda", utilizando el calificativo de Santos, no contribuyen a la imagen impecable que tiene Uribe de sí mismo y de su Gobierno.

Ya para concluir este artículo, quisiera recordar otra anécdota en la que el ex Presidente Uribe recurrió al insulto como defensa.

En momentos en que el Representante a la Cámara por el Polo Democrático realizó visitas a las cárceles en Colombia, recibiendo graves denuncias por parte de tres presos que vinculan a Álvaro Uribe con el paramilitarismo las cuales hizo públicas, el ex presidente no negó tales afirmaciones.

Su respuesta fue hablar de una "venganza criminal", restarle toda credibilidad a los testimonios por ser producidos estos por criminales y lo que es más grave, sin prueba alguna, llamar a Iván Cepeda un "sicario".

Ésta y otras "perlas" que han quedado preservadas en la historia, muestran la forma cómo Uribe recurre al insulto y la intimidación como respuesta.

¿Una actitud de "sicario moral" y "canalla" para usar la misma verborrea Uribista?




jueves, 23 de agosto de 2012

El ex presidente no vio

General (r) Mauricio Santoyo quien se declaró culpable en una Corte Estadounidense de haber apoyado a las AUC

El ex presidente Álvaro Uribe tiene una visión selectiva de la realidad política de Colombia.  Por una parte goza de una extraordinaria agudeza visual en cuanto se trata de acusar a sus opositores de crímenes condenándoles aún cuando no pese sobre ellos ni siquiera una investigación.

Insinúa, calumnia, juzga, condena.  Desarmaba a sus opositores en el momento en que estos ponían una sombra de duda de las actuaciones de su Gobierno con un maremoto de insultos, amenazas y acusaciones con o sin fundamento.

Sin embargo, el ex presidente quien construyo su imagen política como el hombre que conocía cada rincón de Colombia y que estaba al frente de todo lo que se hacía en su Gobierno como un mesías al cual no se le escapa el más mínimo detalle; como si fuera Dios al que no se cae una hoja sin su voluntad se ha escudado en una ceguera frente a los actos de su Gobierno cuando no han podido ser justificados por más tiempo.

El último de estos escándalos ha sido la captura de quien fue su ex jefe de seguridad, Mauricio Santoyo.
Santoyo fue ascendido como general gracias a la voluntad de Uribe e ignorando que había sido sancionado por la Procuraduría por sus vínculos con el Paramilitarismo.  

A pesar de que la decisión no estaba en firme se trataba de un grave indicio que fue ignorado tanto por Uribe como por el Congreso de la República que aprobó tal ascenso.
En momentos en que Santoyo ha sido extraditado a los Estados Unidos y se ha declarado culpable de su complicidad con los paramilitares, Uribe afirma con cinismo que si hubiera sabido en su momento no hubiera apoyado el ascenso a General de Mauricio Santoyo.

Otros grandes momentos de la ceguera selectiva de Álvaro Uribe
  •  No vio que había nombrado como Director de la antigua Agencia de Inteligencia Colombiana (DAS) a Jorge Noguera quien trabajó para los Paramilitares, eliminando los antecedentes judiciales de estos y poniendo esta Agencia al servicio del Paramilitarismo para perseguir y ajusticiar a toda persona sospechosa de pertenecer a la guerrilla o que fuese objetivo militar de estos facilitándoles sus actividades delictivas.  En su momento el ex presidente AUV dijo que no pudo haberlo sabido ya que Jorge Noguera era "un buen muchacho" y de "buena familia".  Una justificación que no oculta el clasismo de Uribe Velez ignorando que son precisamente los llamados "de buena familia" los que cometen los peores crímenes de cuello blanco en Colombia y el mundo. 
  • Tampoco vio que el hermano de su Ministro del Interior, Guillermo Valencia Cossio como Director de Fiscalias colaboró con los paramilitares comandados por alias el 'Indio' para que estos fueran excluidos del organigrama de investigación de la Fiscalia recibiendo beneficios económicos por parte de este grupo criminal.  
  • No vio nada ilegal cuando el paramilitar Alias 'Job' se reunió con su secretario en el Sotano de la Casa de Nariño para conspirar contra la Corte Suprema de Justicia
  • No previo tampoco que su programa de recompensas por número de bajas en combate propiciaría que algunos militares queriendo obtener tales incentivos ajusticiaran a civiles inocentes en lo que se conoce en Colombia como los 'Falsos Positivos'
  • Tampoco pudo ver los tantos escándalos de corrupción ocurridos en su Gobierno que favorecieron a sus cercanos colaboradores y miembros de su familia.
Una ceguera bastante curiosa en un hombre que se ufanaba de caberle el país en la cabeza.

De ser cierto que Uribe no fue capaz de ver a los elefantes deambulando en su propia casa, su ceguera raya con la ineptitud, una torpeza sin limites, una estupidez que lo hace indigno de haber ocupado la presidencia de un país.